NO LO DUDES MÁS, SI NECESITAS AYUDA, PÍDELA

NOTICIA SOBRE EL CENTRO DE TRATAMIENTO DE ASFEDRO, APLICABLE A CUALQUIER CENTRO DE TRATAMIENTO.

NO ESPERES MÁS A PEDIR AYUDA SI LA NECESITAS.

«Hay que perder la vergüerza a pedir ayuda por un problema de adicción»

La nueva responsable de Asfedro advierte de que el consumo de sustancias tóxicas se inicia cada vez a edades más tempranas

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CESAR TOIMIL
BEATRIZ ANTÓN 
FERROL / LA VOZ 

A Sari Alabau (Valencia, 1946) siempre le han preocupado los problemas sociales, incluso cuando todavía era una niña pequeña. «Creo que eso es algo que le debo a mis padres. Los dos eran muy buenas personas y siempre nos inculcaron que la formación y el conocimientos nos harían más libres y responsables, pero que eso nunca nos debería servir para mirar a nadie por encima del hombro», recuerda. En los años de la dictadura, su compromiso con la justicia social la llevó a luchar por la democracia y el movimiento obrero. Y ahora, ya retirada de toda una vida dedicada a la enseñanza, se dedica a dar rienda a suelta a ese empeño por trabajar por el bien común desde el seno de la asociación ferrolana de drogodependencias Asfedro, de la que es presidenta desde el pasado 6 de mayo.

-Ahora es la nueva cabeza visible de la asociación, pero usted lleva ya muchos años involucrada con Asfedro.

-Así. Soy socia desde su fundación y en el año 2012 entré en la junta directiva porque alguien le habló de mí a la presidenta saliente, Olga Basterrechea, que contactó conmigo y me pidió que colaborase. No le pude decir que no, porque yo siempre he pensado que el trabajo que desarrolla Asfredo en Ferrol es impresionante, además de imprescindible.

-¿Qué objetivos se ha marcado como nueva presidenta?

-La nuestra es una junta de continuidad, porque seguimos los mismos y, afortunadamente, se ha sumado gente nueva con muchas ganas de trabajar. Ahora mismo nuestros principales objetivos son dos. Por un lado, llevar a cabo una reforma integral de la comunidad terapéutica de O Confurco, porque en el 2020 cumplirá treinta años y prácticamente no se ha hecho ninguna mejora en todo este tiempo. Y por otra parte, reclamar que Asfedro se integre dentro del sistema sanitario público, puesto que los drogodependencias son una cuestión de salud pública y deben ser tratadas como tal. Nuestros pacientes no tienen por qué ser pacientes de segunda.

-¿Con qué ayudas cuentan actualmente la asociación para desarrollar su labor?

-En estos momentos, recibimos una subvención anual de la Consellería de Sanidade de 844.000 euros. Este año ha subido por primera vez un 5% desde que yo entré en la junta directiva en el 2012, pero nuestro reto es llegar al millón de euros que recibía la entidad antes de la crisis. Solo así los trabajadores podrán recuperar el sueldo que tenían entonces y que no dudaron en bajarse cuando las ayudas se redujeron de forma drástica. Las subvenciones se recortaron entonces, pero, en cambio, la atención y el esfuerzo de esos profesionales se mantuvo y gracias a ellos la entidad pudo seguir funcionando con normalidad.

-¿Han cambiado mucho las adicciones en estos años?

-Es cierto que en estos momentos no hay la alarma social de los años ochenta, cuando mucha gente se quedó en el camino, pero el problema sigue ahí. Lo que más nos llama la atención ahora es que el inicio del consumo se da cada vez a edades más tempranas, tanto de las drogas legales como de las ilegales. Esto es muy preocupante, porque los profesionales advierten de que a esas edades la adicción a ciertas sustancias puede tener efectos irreversibles, ya el organismo aún se está desarrollando. Y luego, gracias al acceso de los adolescentes a las nuevas tecnologías, también están aumentando mucho los problemas de adicción al juego y las apuestas.

-¿Qué le diría a un padre o a una madre que sospeche que su hijo adolescente puede tener un problema con las drogas?

-Que no espere y que acuda a Asfedro, porque allí van a ser bien recibidos. Hay que perder la vergüenza a pedir ayuda por un problema de adicción, como también hay que luchar contra el estigma social del drogodependiente. La puesta en marcha de la comunidad terapéutica de O Confurco provocó en su día muchas protestas y rechazo social, pero el tiempo ha demostrado que ese miedo era totalmente infundado. El centro funciona de forma efectiva y ha ayudado a muchísima gente a salir del pozo.

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